Identidad, tendencias y el poder de reinterpretar la historia personal

Vivimos en una época en la que la identidadparece líquida, cambiante, moldeable.

Y el fenómeno Therianpersonas que sienten una identificación interna con animales— parece ser un ejemplo visible de ello.

En esta bitácora no pretendo juzgar si este movimiento es correcto o incorrecto, sino para reflexionar sobre un aspecto psicológico más profundo.

Crisis de identidad

En un mundo complejo, incierto y a veces abrumador tal como el que vivimos definir quién soy se vuelve una tarea personal urgente.

Sin embargo, cuando esa respuesta no está clara, la pertenencia a algún colectivo se convierte en refugio.

En este sentido, las tendencias ofrecen identidad rápida. Colectivo inmediato. Sentido de comunidad.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, atravesamos una crisis de identidad.

Yo misma atravesé una profunda.

Hubo un período en mi vida en que todo se derrumbó: hogar, carrera, relaciones, quien creí ser.

Fue un descenso total a mi inframundo donde una antigua versión de mí debía morir.

Recuerdo que durante años sentí que no sabía quién era.

Y eso me hacía percibir cada día como algo eterno, cada amanecer pesado, y la noche era un descanso porque no tenía que enfrentar el vacío.

En retrospectiva, después de mucho tiempo comprendí que durante ese período estaba atravesando una muerte identitaria profunda y necesaria para que emergiera luego una versión más auténtica de mí misma.

Contarse una nueva historia

Durante unos recientes días que decidí tomar para estar conmigo misma y salir del piloto automático llamado “trabajo”, “familia”, “rutinas”, etc., hice un ejercicio mental simple y poderoso: recapitulé mi historia.

Mentalmente, volví a una época muy dura de mi vida y recordé el dolor que experimentó esa Fernanda.

Analicé los momentos más crudos, y me pregunté qué aprendí gracias a esos momentos, y qué de todo ello me ha traído a esta vida que tengo.

Mi sorpresa fue mayor cuando tomé consciencia que, si no fuera por todos esos momentos de derrumbe, nada de lo que soy y hago actualmente sería posible.

Fueron esas experiencias las que me impulsaron a buscar quién realmente soy y lo que vine a hacer en esta vida.

Entonces, miré de frente a esa Fernanda del pasado, la abracé y le agradecí su resistencia.

Curiosa e inesperadamente, ocurrió algo muy simbólico:

Pude percibir cómo el dolor que sintió esa Fernanda, y que aún vivía en mi corazón, se esfumó y, con ello, esa versión de mí se liberó.

Este ejercicio liberó mi pasado y, con ello, cambio mi presente.

Al resignificar ciertos hechos de esa etapa personal, mi vida actual cambia por defecto.

Con esta experiencia pude comprender algo esencial:

cuando reinterpreto mi historia, puedo cambiar mi identidad. Y si cambio mi identidad, entonces cambio necesariamente mi forma de estar en el mundo. Cambio mi presente y mi futuro.

La técnica que lo cambió todo: reinterpretar mi historia

La reinterpretación de la historia personal es una técnica simple pero poderosa.

Básicamente, consiste en recapitular y resignificar.

Recapitular es ir hacia el pasado y revisar los hechos de nuestra vida, con el fin de mirarlos desde una perspectiva más amplia.

Para generar una nueva perspectiva, es necesario abrirse a la posibilidad de que hay otras interpretaciones sobre un determinado evento, y a que lo que yo pienso no es más que una de ellas.

Para esto puede ser útil, por ejemplo, hacer el ejercicio de ponerse en el lugar de la persona que sentimos nos dañó, y pensar por qué esa persona actúo de la forma que lo hizo.

Curiosamente, cuando hago este ejercicio en consulta, las personas toman consciencia que, en la mayororía de las ocasiones, las personas simplemente actúan desde lo que son.

Luego de ampliar la óptica con que miramos un hecho crítico del pasado, es importante resignificarlo emocionalmente, es decir, aceptar la presencia del dolor o la tristeza pero que es tiempo de soltar esas emociones.

Si bien, esta parte emocional de la reinterpretación puede hacerse en soledad, he notado que las personas pueden requerir apoyo profesional para atravesarlo.

En síntesis, el problema no son las tendencias de moda sino el no cuestionar los motivos por los que decidimos adoptarlas.

Cuando vivimos en piloto automático, es muy facil adherir a tendencias por no sentirnos aislados, como puede ser el caso de muchos jóvenes que se identifican como therian.

La invitación, entonces, es a mirarnos internamente para reconocer quiénes realmente somos. Y la recapitulación de nuestra historia es una gran oportunidad para encontrar la respuesta.

Atención: reescribir la historia personal no significa negar el dolor, sino otorgarle un nuevo significado a lo vivido de forma que contribuya a nuestra evolución.

Entonces, la pregunta no es si somos parte de una tendencia.

La pregunta correcta es si estamos creando nuestra identidad conscientemente.